Guisantes en su punto: cómo cocinarlos para que queden perfectos

Los guisantes son un alimento que suele pasar desapercibido en muchas cocinas, y es que, aunque son pequeños en tamaño, su sabor y valor nutricional son imponentes. Este humilde legumbre, además, es increíblemente versátil y puede realzar una gran variedad de platos, desde guisos y ensaladas hasta purés deliciosos. Cocinarlos en su punto no solo potencia su sabor natural, sino que también preserva sus propiedades nutricionales, haciendo que se conviertan en una opción ideal para una alimentación equilibrada.

En este artículo, exploraremos cómo cocinar guisantes a la perfección, analizando sus múltiples beneficios, las técnicas de cocción adecuadas y algunos consejos para que siempre queden tiernos, frescos y sabrosos. Aprenderás las diferencias entre los guisantes frescos, congelados y enlatados, y cómo elegir los mejores. Además, compartiremos algunas recetas sencillas que te inspirarán a incluir más guisantes en tus comidas.

Índice
  1. Tipos de guisantes y su elección
    1. Cómo preparar guisantes frescos
    2. Tipos de cocción de los guisantes
  2. Recetas con guisantes
    1. Risotto de guisantes
    2. Ensalada de guisantes y menta
    3. Puré de guisantes
  3. Conclusión

Tipos de guisantes y su elección

Guiso de guisantes frescos en una cocina rústica, con ingredientes y aromas que invitan a disfrutar

Los guisantes son legumbres que se clasifican principalmente en cuatro categorías: guisantes verdes, guisantes secos, guisantes raf y guisantes azules. Cada tipo tiene sus propias características y usos en la cocina, y conocerlas es fundamental para elegir el más adecuado según nuestro platillo.

Los guisantes verdes son los más comunes en la cocina. Se pueden encontrar frescos, congelados o enlatados. Los guisantes frescos son ideales para ensaladas o como acompañamiento, mientras que los congelados son perfectos para guisos y arroces, ya que mantienen su textura y sabor. En cambio, los guisantes secos deben ser remojados antes de ser cocinados y son ideales para preparar sopas o purés.

Al seleccionar guisantes frescos, busca aquellas vainas que sean de un verde vibrante y firme al tacto. Las vainas deben ser lisas y no deben tener manchas ni arrugas. Por otro lado, los guisantes congelados son una excelente alternativa, ya que suelen ser cosechados en su punto óptimo de madurez y congelados casi de inmediato, preservando así su frescura y nutrientes.

Cómo preparar guisantes frescos

Si has decidido optar por guisantes frescos, el primer paso es removiendo las vainas. Para ello, crea una pequeña hendidura con tus dedos y ve deslizándolos hacia abajo hasta abrir por completo la vaina. Una vez que estén expuestos, retira los guisantes uno a uno. Es importante que antes de cocinarlos, los laves bien bajo un chorro de agua fría para eliminar cualquier residuo de tierra o impurezas.

Después de limpiarlos, es recomendable blanquearlos. Blanquear consiste en sumergir los guisantes en agua hirviendo durante aproximadamente dos a tres minutos, seguido de un rápido enfriado en agua con hielo. Este proceso no solo detiene la cocción, sino que también realza su color verde brillante y ayuda a mantener su textura crujiente.

Tipos de cocción de los guisantes

La manera en que cocines los guisantes puede hacer una diferencia significativa en su sabor y amabilidad en boca. Existen varias técnicas de cocción: hervir, saltear y cocinar al vapor. Cada uno de estos métodos tiene sus ventajas y dependerá del resultado que busques en tus platos.

  1. Hervir: Este es el método más común, pero es crucial no sobrecocinarlos. Tendrás que llevar agua a ebullición y agregar los guisantes, llevándolos a hervor suave durante uno a tres minutos, dependiendo del tipo de guisante. Una vez que estén blandos pero todavía un poco crujientes, escúrrelos y enjuágalos con agua fría. Esto evitará que sigan cocinándose.

  2. Saltear: Para un sabor más concentrado, puedes optar por saltearlos. Calienta un poco de aceite de oliva en una sartén a fuego medio y añade los guisantes junto con un poco de ajo picado o cebolla. Esto no solo le dará un sabor delicioso a tus guisantes, sino que también lo hará más aromático. Cocínalos durante unos minutos hasta que estén tiernos.

  3. Cocinar al vapor: Esta técnica es ideal si quieres preservar la mayoría de los nutrientes. Coloca los guisantes en una cesta de vapor sobre agua hirviendo y déjalos cocinar entre cinco y siete minutos. Los guisantes estarán tiernos y nutritivos.

Recetas con guisantes

Un plato de guisantes verdes humeantes con menta y limón, rodeado de especias y utensilios en una cocina acogedora

Los guisantes son tan versátiles que pueden ser la estrella o el acompañante de muchos platillos. Aquí te compartimos algunas recetas prácticas y deliciosas que podrás probar en casa.

Risotto de guisantes

El risotto de guisantes es una opción maravillosa para disfrutar de su sabor. Para hacer este plato, empieza preparando un sofrito con cebolla y ajo en una olla grande. Añade el arroz arborio y tuesta un poco. Luego, ve incorporando caldo de verduras caliente poco a poco, removiendo constantemente.

Cuando el arroz esté casi listo, agrega los guisantes (pueden ser congelados). Continúa cocinando hasta que los guisantes estén tiernos y el arroz tenga una consistencia cremosa. Termina agregando un poco de queso parmesano rallado y un chorrito de limón para darle un toque fresco y ácido.

Ensalada de guisantes y menta

Una ensalada de guisantes y menta es ideal para los días calurosos. Combina guisantes hervidos y enfriados con hojas de menta frescas, un poco de queso feta desmenuzado y nueces troceadas. Para aliñarla, mezcla aceite de oliva, vinagre balsámico, sal y pimienta. Esta ensalada es refrescante y sorprendentemente sabrosa, perfecta para acompañar a carnes.

Puré de guisantes

El puré de guisantes es un acompañante delicioso y fácil de hacer. Hierve los guisantes hasta que estén tiernos y luego escúrrelos. En una licuadora, mezcla los guisantes con un poco de mantequilla, sal y pimienta al gusto, hasta obtener una consistencia suave. Puede ser un acompañante perfecto para carne o pescado y le dará color y sabor a tu plato.

Conclusión

Cocinar guisantes en su punto perfecto es una habilidad que puede mejorar la calidad de tus comidas y, al mismo tiempo, potenciar tu salud. Conociendo los diferentes tipos de guisantes y sus métodos de cocción, te será mucho más fácil incorporarlos en tu cocina diaria. Además de ser nutritivos y deliciosos, los guisantes aportan un toque de color y frescura a tus platos.

Ya sea que optes por guisantes frescos, congelados o secos, recuerda siempre prestar atención a los tiempos de cocción para no perder su textura y sabor. Experimentar con diferentes recetas y técnicas hará que disfrutes aún más de estos pequeños pero poderosos legumbres. Atrévete a incluir guisantes en tus menús y transforma comidas comunes en experiencias culinarias excepcionales, llenas de sabor y color. ¡Bon appétit!

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Guisantes en su punto: cómo cocinarlos para que queden perfectos puedes visitar la categoría Recetas de Temporada.

Subir